5 de marzo de 2010

El nacimiento de Jesús en Belén

Tanto Mateo como Lucas dan cuenta del sobresaliente milagro de que Jesús naciera de una virgen. El primero muestra que ese prodigio cumplió una profecía que Isaías pronunció siglos atrás (Isaías 7:14; Mateo 1:22, 23).

El segundo explica que Jesús nació en Belén debido a un censo que César ordenó y que obligó a José y María a viajar a ese lugar (véase el recuadro de la pág. 7). El hecho de que Jesús naciera en Belén no fue algo fortuito. El profeta Miqueas había predicho varios siglos antes que el Mesías procedería de ese pueblo insignificante en apariencia y cercano a Jerusalén (Miqueas 5:2).



Los belenes han popularizado la noche del nacimiento de Jesús, pero lo que realmente pasó es muy distinto a lo que con tanta frecuencia se representa.

Además de hablarnos del censo que hizo que José y María fueran a Belén, el historiador Lucas nos cuenta que había pastores que estaban pasando aquella importante noche a cielo raso, con sus rebaños. Estas dos circunstancias han llevado a muchos biblistas a la conclusión de que Jesús no pudo haber nacido en diciembre.

Señalan a lo improbable de que César obligara a los irascibles judíos a realizar un arduo viaje hasta sus lugares de origen durante la estación fría y lluviosa, lo que podría enfurecer aún más a aquel pueblo rebelde. Los eruditos hacen notar que es igual de improbable que los pastores estuvieran viviendo a la intemperie con sus rebaños en un tiempo tan inclemente (Lucas 2:8-14).

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