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22 de marzo de 2010

El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio

UNOS tres millones de personas se hallaban, entre truenos y relámpagos, frente al monte Sinaí, una elevada montaña de la península del mismo nombre. Bajo el monte, envuelto en nubes, el suelo tembló. En tales circunstancias memorables, Moisés introdujo al antiguo pueblo de Israel en una relación formal con el Creador de los cielos y la Tierra (Éxodo, capítulo 19; Isaías 45:18).



Pero ¿por qué se revelaría el Creador del universo de un modo especial a una sola nación, que además era comparativamente pequeña? Moisés dio la razón: “Por amarlos Jehová, y por guardar la declaración jurada que había jurado a sus antepasados” (Deuteronomio 7:6-8).


Esta declaración indica que el contenido de la Biblia incluye mucho más que solo hechos sobre el origen del universo y la vida en la Tierra. Informa asimismo sobre la relación del Creador con el hombre, en el pasado, en el presente y en el futuro. La Biblia es el libro más estudiado del mundo y el de mayor circulación, de modo que cabría esperar que todo el que valorara la educación la conociera bien. Obtengamos, pues, una visión de conjunto de su contenido, empezando por la sección llamada Antiguo Testamento. Este repaso nos ayudará, además, a profundizar en la personalidad del Creador del universo y Autor de la Biblia.

12 de marzo de 2010

¿Oraciones sin fe?

Jesús era un hombre de oración. Oró en todo momento: cuando fue bautizado (Lucas 3:21), toda la noche antes de escoger a sus doce apóstoles (Lucas 6:12, 13) y antes de su transfiguración milagrosa en la montaña, con los apóstoles Pedro, Juan y Santiago. (Lucas 9:28, 29.) Estaba orando cuando uno de los discípulos le pidió: “Enséñanos a orar”, y entonces les enseñó la oración del padrenuestro. (Lucas 11:1-4; Mateo 6:9-13.)



Oraba solo y durante largo rato temprano por la mañana (Marcos 1:35-39); al atardecer, en una montaña, después de despedir a sus discípulos (Marcos 6:45, 46); con sus discípulos y por sus discípulos. (Lucas 22:32; Juan 17:1-26.) Sí, la oración fue una parte importante de la vida de Jesús.


Oró antes de ejecutar milagros; por ejemplo, antes de resucitar a su amigo Lázaro: “Padre, te doy gracias porque me has oído. Cierto, yo sabía que siempre me oyes; pero a causa de la muchedumbre que está de pie en derredor hablé, a fin de que crean que tú me has enviado”. (Juan 11:41, 42.)


La certeza de que su Padre contestaría aquella oración indica la fuerza de su fe. Esta relación entre la oración a Dios y su fe en él se evidencia en lo que dijo a sus discípulos: “Todas las cosas que oran y piden, tengan fe en que pueden darse por recibidas”. (Marcos 11:24.)

9 de febrero de 2010

¿Quién es el Dios verdadero?


Contemplando el cielo en una noche despejada, ¿no le maravilla ver tantas estrellas? ¿Cómo explica su existencia? ¿Y qué puede decir de las vistosas flores, los pájaros con sus encantadores trinos, las imponentes ballenas que saltan en el océano y las otras formas de vida que pueblan la Tierra?